Elkano Browing Cream en concierto
jul04

Elkano Browing Cream en concierto

Este sábado tuve la gran oportunidad de ir a ver a los chicos de Elkano Browning Cream en directo, dentro del marco de los Veranos de la Villa, y bueno, para el que no los conozca, os diré que son un grupo que bebe de influencias de la música negra, sobre todo del funky, cuasi-totalmente instrumental, y que, en pocas palabras, son buenísimos. Elkano Browning Cream lo componen tan sólo tres miembros, estando el proyecto encabezado por Mikel Azpiroz a manos de un órgano Hammond que da la nota diferencial al proyecto, ya que el bueno de Mikel, además de usar la psicodelia del Hammond a la perfección, básicamente hace de bajista con su mano izquierda, y de organista con la derecha. Por otro lado está Franck Mantegari, un batería francés al que podríamos definir con una palabra: increíble, lleva el ritmo como nadie y las improvisaciones y solos arrancaron los aplausos del público. Para finalizar, como guitarrista tenemos a Matt Harding, un belga que, si bien el concierto lo empezó más sobrio, ya que la mayoría de los solos eran para el órgano o la batería, finalizó a un muy buen nivel en cuanto empezó a puntear. Ahora bien, el concierto, tengo que decir que fue un poco raro, ya que, al celebrarse en un auditorio, estábamos sentados, y ver un concierto de funky sentado debería estar tipificado en el código penal. Eso sí, por otro lado, la acústica fue increíble, de hecho, se escuchaba en toda la sala simplemente cuando los artistas hablaban, supongo que es que no se puede tener todo… Dentro del concierto los chicos de Elkano Browning Cream repasaron los dos discos que disponen, además de ofrecernos alguna perla que aún no ha visto la luz, y bueno, sólo deciros que las dos horas se me pasaron volando. Lo que más me impresionó, a mi y al resto, fue el momento en el que decidieron dar un acústico, como los que dan en la radio, esto consistía, en Mikel con una melódica, Matt con una guitarra española, y Franck tocando las bases de batería sentado, golpeando una baqueta sobre la otra, por supuesto, si nada eléctrico y fuera de micrófonos (la sala lo permitía), y lo mejor es que sonaban increíble. El momento álgido de esto fue cuando Franck comenzó a hacer sus “solos” golpeando en la silla donde se sentaba Matt, el guitarrista, y en su propia guitarra. Al finalizar, venta de discos con firma (momento groupie) y pequeña charla con los dos miembros del grupo, que tengo que decir que fueron muy majos en todo momento, y para casita con una sonrisa....

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